

Nadie se libra, en estos mundos Hollywoodienses, de pasar al menos una vez en la vida por comisaría y dejar la cara estampada en las famosas “mugshots“. Ahora le tocó el turno a Heather Locklear, de quien la policía sospechó que conducía ebria y la llevaron directamente a comisaría para practicarle diversos tests y concluir qué tipo de substancia tenía la Locklear en el cuerpo.
Recuerden que a principios de año, la rubia actriz se internó en una clínica supuestamente para tratar adicción a las pastillas y al alcohol (bien maquillado como depresión y ansiedad de cara a los medios). ¿Es esto una recaída o quizá sea sólo un mal día al volante de un coche?
Finalmente, el veredicto de la policía fue que la actriz no estaba borracha, pero sí estaba bajo los efectos de una sustancia controlada y no estaba capacitada para conducir en esos momentos (estaba desorientada y confusa). ¿No os da penita esa cara del mugshot, tan de niña perdida?
Enlace: TODAY IN CELEBRITY JUSTICE…
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