
A Lilly Allen lo que le faltaba para ser feliz era encontrar novio. En cuanto eso ha ocurrido la joven cantante ha adelgazado, se ha puesto más simpática, quiere tener una granja y hasta ha dejado de ir a terapia.
¡Y eso que sólo lleva dos meses con el chico! Cuando lleven un año seguro que Allen ya puede volar y fabricar estrellas con la punta de su varita mágica.
De momento la cosa va muy bien, y su terapista le dijo que ir a su consulta era malgastar dinero, porque Lilly estaba completamente feliz. Ya era hora, después de todas las llantinas que hemos visto.
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